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lunes, 20 de junio de 2016

Semana 37 - En la recta final

Mucho ha pasado en las últimas semanas, todo acelerado, pero contenta.

Primero, me cambié de gineco-obstetra. No tenía un mal médico, había buen feeling, era simpático, bien recomendado, pero en algún momento algo me empezó a incomodar, como que sentí que minimizaba todas mis molestias, sobre todo cuando comencé con las puntadas en la vagina, que realmente son terribles. No sé bien, pero una noche colapsé y me puse a llorar en casa, le decía a mi esposo que tenía miedo de no tener un parto respetado nuevamente; Los recuerdos del parto anterior aún se me clavaban en la piel y el vientre, el dolor, el desamparo, los procedimientos, etc.

Hasta que me levanté una mañana, converse con mi mini-tribu de mujeres (mis 2 AnCoMa de la vida) y decidí buscar otro equipo médico, no podía llegar al parto sintiendo estos temores e inseguridad.

A las 35 semanas logré una hora con la Gineco-Obstetra Karin Wensioe en la Clínica Santa María. Llegué muy nerviosa, pero su acogida es tan cálida que comencé a relajarme, a contarle que seguía en la búsqueda de un parto respetado, a desahogar mi triste experiencia del parto anterior, el abandono, la incomprensión, la frialdad del equipo médico entre otras cosas, que ya relaté antes en este post sobre mi parto no respetado.
Cuando ella comenzó a describirme su procedimiento, sentí un calorcito en el corazón: era todo lo que yo estaba buscando, y que se describe mejor en esta imagen, y lo mejor es que no lo tengo que pedir, si no que es como ella y su equipo trabajan. Fue un alivio, un respiro.


Ya voy en el segundo control con ella, he resuelto mis dudas, hemos conversado del uso de la anestesia epidural si yo lo requiero y es útil dependiendo del momento, también conversamos respecto de que el papá sea quien corte el cordón umbilical, hasta unas bromas salieron por ahí.

Mi matrona:
Además, esta semana nos tocó la primera consulta con una de las 2 matronas que trabajan con Karin. Viviana nos recibió en una consulta del piso de Maternidad, muy joven y simpática ella, franca y al hueso, sin desviar ningún tema y dispuesta a resolver todas las dudas y conversar todos los puntos necesarios. Como ya estamos en la semana 37, y según mi parto anterior en que Anto nació a las 38+3 semanas, estuvimos como 2 horas con ella y mi esposo revisando punto por punto todo lo que se viene. Le conté con detalles mi experiencia anterior y lamentó mucho todo lo que me tocó pasar, así que en ese mismo momento comenzó a tomar medidas para ir dejando en el olvido algunas situaciones que me complicaron antes: me hizo la ficha médica, para que cuando llegue no me pregunten nada. También pudimos concluir que nunca me informaron de nada, ni cuántos centímetros tenía cuando me rompieron la bolsa, ni la administración de oxitocina sintética para apurar el parto, nada de nada.

Durante la mayor parte de esa consulta, estuvo monitoreando mis contracciones, y pudo registrar una tremenda contracción, que no me generó dolor y pude tolerar bastante bien -obviamente, estas son contracciones previas- junto con los latidos y movimientos de Arturo:



Luego me preguntó si me animaba a intentar un parto natural (vaginal, sin anestesia). Guardé un minuto de silencio y en mi interior sonreí, es mi sueño para este nuevo parto, pero me da miedo. Pero cuando ella me lo preguntó fue distinto, me atreví y acepté: intentaremos un parto natural; y dejaremos la epidural como una opción, según la fase en que me encuentre y lo oportuno de aplicarla o no (si el bebé ya tiene la cabeza asomada, la epidural solo dilataría el tiempo, por ejemplo).

También nos dejó en claro las razones por las cuales consultar en la urgencia:
  • Sangrar: esto sí o sí es motivo de irse a la clínica y consultar, junto con llamarla para recibir su apoyo. Porque las razones del sangrado podrían ser leves, pero también podrían ser graves.
  • Baja de movimiento fetal: en este caso depende, vale la pena tener presente que en las últimas semanas/días el bebé se moverá menos porque tiene menos espacio. Ante la duda, puedo intentar comer algo que yo sepa que lo hará moverse y esperar entre 20 a 25 minutos (que es lo que dura el sueño profundo intrauterino del bebé), recostada hacia el lado izquierdo para favorecer la oxigenación de él. Si no responde a esto, irse a la clínica para que lo monitoreen y no correr riesgos.
  • Pérdida de líquido: hay dos casos que son distintos, y es mejor consultar. El primero es la rotura de bolsas inferior, en que uno siente que cae "un chorrito de agua" y no se puede contener, que es lo normal y anuncia que en unas pocas o varias horas más, estaremos de trabajo de parto. La otra es más peligrosa y es cuando salen chorritos de agua al moverse o cambiar de posicisión, eso podría indicar que la rotura no fue en la parte inferior. Además tiene que ver con el olor (normalmente a cloro) y el color del líquido: no es lo mismo que sea amarillo con unos leves tonos verdes, a que sea verde completo (podría tener relación con el meconio y ser peligroso).
  • Trabajo de parto: esto viene indicado por las contracciones, regularidad e intensidad, más la dilatación, que no necesariamente indicará que deben ingresarla a una.
Viviana nos explicó también respecto de las contracciones, primero en cuanto "al nivel" si se quiere:
  • Las que se sienten, pero no provocan mayor molestia: y que pueden comenzar los últimos meses del embarazo
  • Las que molestan, pero uno puede seguir haciendo la actividad en la que está, por ejemplo: puedo seguir viendo mi serie favorita de TV una vez que termina.
  • Las que duelen, son esas que indican trabajo de parto y que te hacen salir de la actividad en la que estás, y pueden hasta irradiarse a las piernas. También pueden distinguirse porque te hacen pararte, como esa reacción del cuerpo de defenderse de un dolor intenso.
  • Las que provocan sufrimiento: estas son las que buscamos evitar en el proceso del parto.

Y en lo referente a distinguir el trabajo de parto:
Aquí se mezcla la relación entre la dilatación del canal de parto y la intensidad/regularidad de las contracciones:
  • 0 a 2 cm: contracciones más menos cada 10 minutos, no debería ser motivo para irse a la clínica aún. Para ayudar al proceso en casa se puede tomar un baño caliente de tina, aplicar calor con cojines de semilla, masajes en la zona del sacro y caminar. Junto con realizar alguna actividad que nos obligue a concentrarnos y así liberar el neocortex. 
  • 2 a 5 cm: contracciones cada 5 minutos, más intensas, regulares y molestas.
  • 5 a 8 cm: contracciones cada 2 a 3 minutos, intensas, es la parte más pesada del trabajo de parto.
  • 8 a 10 cm (completa): las contracciones vuelven a espaciarse cada 5 minutos, dejando tiempo a la madre para poder descansar entre una y otra. En esta etapa se completa la dilatación, el cuello del útero deapareció y el canal de parto está listo para dejar pasar al bebé.
  • Finalmente, viene la etapa de expulsión, que dependerá del bebé, de que se encaje y "quiera" salir.
Para estas últimas semanas/días, nos aconsejó tener en casa:
  • Viadil para aplicar en el caso de las contracciones molestas o irritaciones del útero que pueden percibirse como contracciones. Si no son de parto, usando estas gotitas deberían ceder.
  • Usar las compresas de semilla para aplicar calor local, y masajes en la zona del sacro
  • Baño de tina caliente
  • Balón de pilates, que le da al bebé un espectro más amplio de posición en la cual encajarse mejor.
  • Además, consumir los siguientes alimentos para estimular el ablandamiento del útero: Piña, Papaya, Infusiones de hoja de frambuesa
Y para el papá, también le dejó algunas recomendaciones para apoyar este proceso:
* Preparar los baños de tina calientes
* Masajes en el sacro ante los dolores o molestias, junto con las compresas de semillas
* Procurar tranquilidad y un ambiente de calma en el inicio del trabajo de parto en casa, sin interrupciones, con luz tenue, sin mucho ruido, etc.
* Acompañar a mamá en la clínica en todo momento
* Cuidar de la tranquilidad de mamá y del bebé cuando nazca, fortaleciendo el apego inicial, y controlando las visitas, dado que mami estará cansada y quizá esquiva a dejar que se lleven a su bebé a otros brazos que no sean los suyos.

Con toda esta información, nos vinimos a casa felices y ansiosos, nerviosos y preparados (creo) para la llegada de nuestro segundo hijo: Arturo Agustín.

viernes, 26 de febrero de 2016

Un pecesito en el océano materno

Anoche fue la primera vez que lo sentí moverse en mi vientre!!! Que emoción!!!

Llevaba semanas esperando sentirlo moverse, a veces me preocupaba, pero después recordaba que sólo tengo 5 meses recién... y volvía a esperar, hasta que anoche sentí unos movimientos en la panza, era mi príncipe haciéndose notar; Lo más chistoso es que llamé a Papá para que sintiera también, puso su mano, y Arturo se quedó quieto jujujujuju... igual como hacía Antonia.

Hoy se ha movido montones, y pese a que la mañana fue un poco complicada por mis vómitos y dolores de cabeza, pero después de descansar un par de horas en casa, estábamos como nuevos, él sobre todo.

Ahora a conversarle más, y esperar que los movimientos se noten por encima de la panza para hacer partícipe a su hermana, que sigue dandole besitos, saludándolo, abrazándo la guatita, y diciendo que Arturo "ya vene, pronto pronto...".-

Ahora a descansar, esperemos que él también quiera dormir (a mi Anto le daba hipo justo cuando yo me había acomodado para el tuto).

Nada nada pecesito
en el océano materno
que aquí afuera esperaremos
Papá, Mamá y Anto

lunes, 25 de enero de 2016

En la segunda espera

Ya llevamos 4 meses de esta segunda gestación!!!
Sí, aunque no ha sido fácil este primer trimestre, estoy en la dulce espera nuevamente.

Aun no sabemos si será niña o niño, lo importante es que está perfecto, como dijo el ginecólogo en el primer control. Aunque a mí me ha tocado aguantarme hasta la fecha, las constantes nauceas y vómitos, y un dolor de estómago que me agarra después de cada comida y por las noches, pero es parte del proceso.

Al principio fue una sorpresa, no lo teníamos planificado ni nada, y em invadió un poco de miedo mirando lo pequeña que está mi Mariposita (en una semanas cumplirá 2 años), pero me hice el espacio para dejar fluir toodas esas emociones y vivirlas sin culpa, hasta que -con el apoyo de Papá Kine- dejé atrás cualquier temor y me entregué a la gravidez.

Por ahora lo importante es buscar un médico en la nueva clínica que hemos elegido para el parto, dado que en la anterior pasé muchas penas y humillaciones, me sentí sinceramente vulnerada y no quiero repetir la experiencia. Quiero un parto respetado, "mamiferizado" como diría Odent.

Claramente no es lo mismo el segundo embarazo, a nosotros nos ha tocado vivirlo con menos ansiedad, un poco más de saber qué viene en cada etapa, y menos radiografías al bebé. Además mi enfoque ha ido madurando, y estoy ansiosa de que crezca nuestro Porotito o Porotita para sentirlo moverse y compartir eso con Papá Kine y Mariposita. Ella ya sabe que el bebé está en la panza de mamá y que ella será "la Hermana"... está feliz;

Poco a poco vamos dejando atrás los mitos sobre el segundo hijo, entre ellos los supuestos celos que podría sentir la hermana mayor; Nos hemos preocupado de darle toda la atención que ella necesita y que nos podemos permitir, por tanto no debería sentir en falta nada cuando llegue su hermano(a).

Así vamos avanzando en este nuevo camino de ser 4, con una hija de verano y el próximo que viene para el invierno próximo (Julio 2016).

En la dulce espera.